domingo, 26 de febrero de 2012

Rodillas frías


Los dedos se deslizaban por mi piel, desgarrándola de toda capa fina o gruesa -de masa-
La desnudaban, rápidamente, la desgarraban con precisión. La envolvían con soledad y tristeza, la alejaban de la confianza y del amor. Tornaban todo con la técnica del esfumato, como si de un lienzo se tratase.
Los dedos se deslizaban por la garganta, presionando en todo aquello que se podía palpar. Simulaban gorgojeos y cánticos parecidos a los de sirenas, horribles, atrayentes a todo aquel que lo escuchara por la belleza que enmascaraba a la horripilación.

lunes, 20 de febrero de 2012


Escribiría sobre las curvas de tu espalda, las diferentes pecas que la cubren; el olor que desprende tu cuello; la chispa que sale de tus preciosos ojos; la gracia con la que baila tu pelo; el calor que desprenden tus labios;la delicadeza de tus mejillas al sonrojarse...
Hablaría de la explosión de fuegos artificiales; del frío que sube por mi espalda y termina fluyendo por todo el cuerpo, como si de un canal de agua se tratase; del escozor que sufren mis ojos cada vez que te pierden de vista, o del salto de alegría que cobran mis piernas cada vez que te siente caminar hacia mi.
Podría relatar muchas cosas como que a su vez también podría describirlas. Te podría comparar con el aullido de los lobos bajo la sombra de la luna, o con el calor que producen los rayos del sol sobre mis hombros. Podría formar metáforas diciendo que eres el rubor de mis mejillas y, a su vez, la mariposa que ronda por mi estómago.
Podrías ser como una gota de agua que no se evapora o un arco iris que no termina de desaparecer. Mi sol imperturbable, que no deja de iluminar mis sentimientos.

domingo, 19 de febrero de 2012

Frío que cala los huesos.

Es extraño estar parada en el mismo sitio, mientras lo demás transcurre velozmente a tu al rededor.
[Cierro los ojos]
Me centro en mirar lo que circula en mi interior, me permito sentirlo.
Entonces es cuando me siento morir, esa sensación de que la cabeza se desprende del cuerpo, que las diferentes articulaciones se vuelven delgadas, se sinceran y muestran sus mentiras dejando cierta ligereza; los dedos en cambio se vuelven rígidos, como si todos los castigos recayeran en ellos.
Todo aquello que hiciste y que diariamente haces mal, esos pecados, los remordimientos, los actos, todo.
Solo hay un remedio para que todo se vaya, para que ese agujero negro se disuelva entre los sentidos, pero ni si quiera ese traería la paz, si no que el fondo traería consigo una  tormenta

miércoles, 15 de febrero de 2012

Miedos

Miedo, que te cala los huesos con su aliento helado.
Un hondo vacío que crece en el estómago.
Creando un eco semejante al murmullo de una mariposa en una cueva.
Un color pálido, como la cara de la luna, se me aparece entre los espejos de mi alma.
Suave, etérea, delicada, frágil, pero persistente.

domingo, 12 de febrero de 2012

Cuando los fantasmas regresan


Giraba y giraba, notando como los gritos querían escapar por su garganta y despojarse de las entrañas. Poco a poco luchaba, intentando sobrevivir, pero se sentía inútil.
Agazapada en la esquina más cercana, aterrada y con lágrimas en los ojos, la magia no la encontró  y no la volvió invisible. A simple vista todo parecía un juego, de mal gusto, pero un juego. El escondite, pero con dolor; ella se escondía y él la encontraba, la arañaba y la apretaba contra su pecho buscando un beso. Besos, mordiscos, heridas, y sangre. Ese era el premio del juego.
Giraban y giraban los pensamientos en su cabeza. El olor a alcohol le trastornaba el cerebro, ya no podía gritar más, ya no quería luchar, sentía que él iba a acabar con ella de una forma u otra. Entonces fue perdiendo el sentido. A su vez, él la tocaba y la empujaba contra los camiones de la calle, dejando surcos de sangre por los escondidos recovecos de su piel.
Los ojos cada vez se le tornaban más, notando únicamente su olor,
 antiséptico, repugnante; y sus manos, hurgando en su cuerpo. 

domingo, 5 de febrero de 2012

Don´t leave me

Nunca he temido a la muerte, supongo que mis ideas eran bien claras: "el día que llegue, llegará, es ley de vida".
Nunca he sentido ese fervor a desaparecer de pronto sin cumplir mis expectativas, sin dejar una huella en la historia, ni nada por el estilo, porque supongo que si las pocas personas que tienes al rededor te quieren, estarán marcadas por tu presencia toda la vida.

Ahora tengo miedo, tengo miedo a que esta sombra abra sus alas y te cubra con ellas.
Miedo a que tú no luches o no te de tiempo a luchar y, entonces, desaparezcas, alejándote de mi lado y dejándome sola.