domingo, 16 de diciembre de 2012

Poemas oscuros I

Me encuentro errando entre las húmedas calles del infierno, 
donde los cisnes, negros como el betún, flotan sobre las llamas rojas.

Mendigo poemas viejos de soledad y amargura, 
mientras colecciono unas - pocas- lágrimas de bondad.
Me embadurno de la sangre que brota de tus ojos, para limpiarte,
respiro y aspiro tu maldad, para dejarte libre.

He aquí, pues, mi muerte, espiritual, celestial.
Donde girasoles, tulipanes y alelíes brotan de la tierra mojada, 
a la vez que tu piel luce despampanante, brillante y pura.

Los ángeles regaron la tierra con mis cenizas
 y alimentaron a los pobres- de corazón- con mis pobres pensamientos.


miércoles, 28 de noviembre de 2012

Arrebatador 2005


Esta noche las estrellas brillarán en el firmamento,
 por ti, por mi.
Los ruiseñores ascenderán de nuevo al cielo,
ofreciéndonos un cántico celestial.
El campo congelará su belleza; los lobos se agruparán para aullar a la luna; y yo,
yo no se donde me encontraré, si meciéndome en los recuerdos de esta
noche sin sabor,
 o navegando en el valle de lágrimas que dejó tu ausencia.

Hoy mi aura no brilla, hoy mis ojos no tienen tu color, 
hoy el frío cala mis huesos, 
hoy tu recuerdo nos mutila intensamente el interior.

Descalza me acerco a la luna, mis pies se enredan entre
las raíces de los árboles, la sangre me brota en forma de lágrimas,
y los suspiros claman, en silencio, mi vacío.


Espero que allí donde estés aprecies todas mis palabras y me sigas cuidando bajo tu manto de estrellas.


domingo, 28 de octubre de 2012

Las agujas del reloj

[...]Lo triste es que por mucho que las agujas del reloj retroceden, los hechos no se pueden cambiar -ni olvidar-

Los rayos de sol entraban por las parcas ventanas del comedor, mientras que las ruedas de los carros del desayuno producían eco en los pasillos.
Las enfermeras nos despertaban relatando historias. Nos ilusionaban con que si éramos buenos y nos lo comíamos todo algún día podríamos volver a salir de aquel infierno, podríamos tener visitas y recibir alguna llamada -cinco minutos- de nuestros padres.

Eran Los Juegos del Hambre, juegos en los que teníamos que luchar a muerte para salir con vida de aquel lugar. Juegos en los que los niños se herían unos a otros con cuchillos, con tapas de bolígrafos y con trozos de madera que arrancaban de las mesillas de noche. Juegos en los que la sangre bramaba de sus delicados cuerpos -dejando millones de cicatrices-

Fueron 10 días de soledad, de angustia, de reglas, de protocolos, de sueños que erraban por mi cabeza. Fueron días de gritos, de forcejeo, de camas con cinturones de fuerza, de salas acolchadas, de inyecciones tranquilizadoras.
Días desnudos, de vigilancia continua, de recelo, de lágrimas, de pañuelos mojados, de cartas que nunca llegaron a recibirse, de pastillas...
Ojalá pudiera decir que cuando "los juegos" terminaron todo volvió a ser como era antes. Pero todos estos recuerdos hicieron mella en mi interior, reproduciéndose cada noche en forma de pesadillas horrendas [...]

En memoria de todos los niños que gritaron sin abrir la boca, en mi memoria.

martes, 16 de octubre de 2012

Se avecina la noche


Cuando se avecina la noche, unos brazos largos se apoderan de mi cuerpo. Lo manejan a su antojo, paseándolo entre  calles desiertas y silenciosas, entre parques oscuros y apagados. Lo manipula como un ventrílocuo maniobra con su triste muñeco.
Suspiros penetran en mis oídos, hechizándome. Mis ojos se convierten en grandes cavidades oscuras, reflejo de lo que se introduce lentamente en mi interior.

Dos almas se baten en duelo. Una danza como un cisne, blanco y celestial, mientras la otra, aguda como un felino, ataca lentamente. Ataca de frente, con golpes silenciosos, mediante discretos movimientos. Luchan de forma incesante, una con destellos de esperanza y otra con lágrimas negras.

Mientras, mi cuerpo se apaga lentamente. Camino con la mirada perdida, sin ver nada, porque todo carece de luz.  Lluvia desciende del cielo, calando cada uno de mis huesos, mientras truenos retumban por el espacio.

 La tormenta se produce al compás de mi lucha interna. En el exterior, el agua cae agresivamente, como si quisiera dejar marca en cada una de las baldosas del suelo. En mi interior, el agua se desborda entre los poros de mi piel y las cañerías del baño se atrancan.

Ahora  mi cuerpo yace en el frío mármol del suelo. La lucha ha terminado pero no se quien ha vencido.

lunes, 16 de julio de 2012

Aguas oscuras

Me sumergí en el agua oscura de la noche mientras esparcía pétalos y pétalos de amapolas, de los que un día habían sido parte de un amor. Naufragué de nenúfar en nenúfar, de corazón en corazón, alimentándome del áurea de sus almas y de las alegrías de sus -débiles- corazones. Arrastré millones de vidas conmigo que se ahogaban entre el murmullo de la noche, arañando las tierras por las que habían pasado -devastadas por mi arrogancia-
 Me ahogué, junto con ellas, convirtiéndonos en almas inertes y vacías[...]

 Fragmento de un próximo relato.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Amor épico


Si me pierdo entre los portales de mi mente acude a rescatarme. Embrújame con tus palabras, deleitame con tu mirada, y si es necesario, cázame con redes como si fuera una sirena en aguas oscuras y turbias.
Persígueme como hizo Apolo con Dafne, enamórame una y otra vez, que yo mi vida, no me convertiré en hoja de laurel.
Ráptame de mis propios males como hizo Zeus con Europa. Ámame a escondidas. Sé Marte, fuerte, luchador, pero mientras tanto conviérteme en Venus y compláceme con bellas palabras y caricias.
No temas que no seré como Calipso, jamás retendré sentimientos y palabras que se conviertan en aves salvajes y tengan ansias de libertad, pero si seré como Penélope, preservadora y paciente, esperándote siempre.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Balas de acero

Tantas flores y velas alrededor de su cuerpo no servían de nada si luego le castigaba de esa forma tan cruel.
Palabras que resonaban cuales látigos incrustados en la piel.
Tiempo, días, vacío. Ese era su regalo, su don. Promesas envueltas en un papel de regalo hermoso, pero vacío.
vacío silencioso y tormentoso, con lágrimas ardientes y manos frías,
 -miradas muertas-.
Balas de acero recubiertas de fuego acechan su pobre corazón ilusionado.

Sorteo Kiss a Book

Mis queridos bloggeros, últimamente estamos todos un poquito abandonados, yo por la Selectividad, y vosotros por vuestra agetreada vida. Como por ahora no puedo escribir, supongo que actualizaré el viernes o sábado, os dejo el sorteo de un blog espléndido: Sorteo kiss a book
Espero que os animéis, o que simplemente rondéis por su portal!
Un besito a todos :)

miércoles, 25 de abril de 2012

Welcome to my life- Meg

Meg acudió al café de siempre con su cuaderno rojo salpicado de bellos grabados asiáticos. Se acurrucó junto al cristal empañado de lluvia y se acomodó en el sillón de terciopelo azul.
Personas pasaban frente al crital sumidas en sus propias vidas, empuñando diversos paraguas, ocultándose de la lluvia.
Hipnotizada por sus propias palabras, permaneció minutos pasando por alto a todo aquel que desde el exterior estaba dispuesto a ofrecerle su amor.
Ella esperaba; esperaba a la misma luz, ese fogonazo de sentimientos que deslumbrara su alma y desbordara centelladas de oro por los bordes de su corazón.
Durante mucho tiempo, Meg visitó lugares equivocados, prestó su deseo de luz a varios faros apagados, pero no desistió, mantuvo una llama de esperanza encendida hasta que la luz de unos preciosos ojos verdes le incendió el corazón.

martes, 17 de abril de 2012

Volaba bajo el sol como Ícaro


Abrazó sus palabras, se deleitó con su mirada, se zambulló en su sonrisa e inspiró el olor de su pelo.
Se sentía embriagado de amor, pero a su vez asustado por todo aquello que sentía correr por sus venas.
Le cantaba a la luna y le rendía cuentas al sol; susurraba a los árboles y se mecía con el canto de las sirenas que estaban en las aguas más turbias.
Corría entre las dunas del desierto e intentaba volar como Ícaro bajo el sol.
Estaba dispuesto a darlo todo, embriagándose de amor cada día más. Sintiéndolo ahí, día y noche, como un faro incandescente que velaba por él, iluminándole el camino.

sábado, 17 de marzo de 2012

Megan

Megan se meció en el sillón centrándose en el sonido que producía el vaivén de los movimientos de la mecedora que tenía enfrente - ahora vacía, como ella-.
Desvió la mirada de esta, apoyando la cabeza en el hombro derecho - abriéndose camino a los besos que le deberían embriagar en el lado izquierdo de su delicado cuello-.
El silencio le envolvía, la oscuridad incrementaba sus miedos, la soledad abrazaba sus hombros desnudos, y los recuerdos paseaban - sin permiso- por su mente.
Bajó los párpados y se permitió sentir - aunque le doliera-.
Olores. Sabores. sonrisas. Miradas. Su voz. Su tacto. Su amor jugando al poker con mentiras, con faroles de traición.
Súbitamente, abrió los ojos y gimió al hincarse las uñas a lo largo de sus brazos y de sus caderas. Sintiendo profundo dolor, reprimió el grito que tanto ansiaba proferir y, calmando su respiración, se permitió deslizar una pequeña cascada de lágrimas por sus cálidas mejillas.

Él, de pronto, estaba allí, arrodillado ante ella, apartándole el dolor, devolviéndola su amor.

sábado, 10 de marzo de 2012


Tus huesos son las piezas del rompecabezas de mi cuerpo; tu sangre la vitamina que piden a gritos mis carencias; tus músculos son la belleza y la fortaleza, son los muros que protegen a mi pequeño castillo; tu piel, el abrigo que me arropa del frío… Tus manos, las marionetas que ejecutan mi risa; tus brazos, el cinturón que sustenta mis caderas. Tu risa, tu risa es el eco que se produce en mi mente durante cualquier silencio; tu sonrisa el calor que derrite la escarcha de mi alma. Tus labios... son los susurros de tu corazón contra mi boca y tus ojos, las vías que transportan la luz a mis mañanas, mis tardes y mis noches.

Aquellos días de su vida

Caminó, despacio, por las calles de los recuerdos. Posó una delicada flor de almendro en cada uno de los pasajes que ella creía conocer y en los que se mostraba un ápice de sentimiento.
Sintió como la brisa le traía imágenes de una pareja bailando lentamente, mientras que el viento se divertía con sus cabellos, envidioso de la danza que llevaban los enamorados.

Él bailando, gritando, besando y suspirando. ¿De verdad que solo era una invención de su imaginación?
Se agazapó en el mismo lugar donde un día vivió el amor, sintió como la realidad le azotaba la cara; observó sus manos, contemplando con sollozos esa sortija que rodeaba su dedo.

-Esa mañana se había levantado de la cama después del accidente, y sintiendo el gran vacío, siguió sin recordar nada-

martes, 6 de marzo de 2012

Almas

Las feroces voces me envolvían creando remolinos a mi alrededor. Simulaban grandes alas que se batían fuertemente, una y otra vez.
Turbaban la mente y la crispaban, me llevaban de un lado a otro mientras que me guiaban por un camino oscuro.
Yo sólo quería gemir su nombre y que acudiera a rescatarme de ese pozo extraño al que esas alas me trasportaban.
Yo sólo rogaba volver a visualizar su cara y percatarme de que seguía ahí, de que no se había marchado.
Le reclamaba; gemía, lloraba. 
-me envolvían las alas arropándome como la noche, con la oscuridad de los ojos de la muerte- .

domingo, 26 de febrero de 2012

Rodillas frías


Los dedos se deslizaban por mi piel, desgarrándola de toda capa fina o gruesa -de masa-
La desnudaban, rápidamente, la desgarraban con precisión. La envolvían con soledad y tristeza, la alejaban de la confianza y del amor. Tornaban todo con la técnica del esfumato, como si de un lienzo se tratase.
Los dedos se deslizaban por la garganta, presionando en todo aquello que se podía palpar. Simulaban gorgojeos y cánticos parecidos a los de sirenas, horribles, atrayentes a todo aquel que lo escuchara por la belleza que enmascaraba a la horripilación.

lunes, 20 de febrero de 2012


Escribiría sobre las curvas de tu espalda, las diferentes pecas que la cubren; el olor que desprende tu cuello; la chispa que sale de tus preciosos ojos; la gracia con la que baila tu pelo; el calor que desprenden tus labios;la delicadeza de tus mejillas al sonrojarse...
Hablaría de la explosión de fuegos artificiales; del frío que sube por mi espalda y termina fluyendo por todo el cuerpo, como si de un canal de agua se tratase; del escozor que sufren mis ojos cada vez que te pierden de vista, o del salto de alegría que cobran mis piernas cada vez que te siente caminar hacia mi.
Podría relatar muchas cosas como que a su vez también podría describirlas. Te podría comparar con el aullido de los lobos bajo la sombra de la luna, o con el calor que producen los rayos del sol sobre mis hombros. Podría formar metáforas diciendo que eres el rubor de mis mejillas y, a su vez, la mariposa que ronda por mi estómago.
Podrías ser como una gota de agua que no se evapora o un arco iris que no termina de desaparecer. Mi sol imperturbable, que no deja de iluminar mis sentimientos.

domingo, 19 de febrero de 2012

Frío que cala los huesos.

Es extraño estar parada en el mismo sitio, mientras lo demás transcurre velozmente a tu al rededor.
[Cierro los ojos]
Me centro en mirar lo que circula en mi interior, me permito sentirlo.
Entonces es cuando me siento morir, esa sensación de que la cabeza se desprende del cuerpo, que las diferentes articulaciones se vuelven delgadas, se sinceran y muestran sus mentiras dejando cierta ligereza; los dedos en cambio se vuelven rígidos, como si todos los castigos recayeran en ellos.
Todo aquello que hiciste y que diariamente haces mal, esos pecados, los remordimientos, los actos, todo.
Solo hay un remedio para que todo se vaya, para que ese agujero negro se disuelva entre los sentidos, pero ni si quiera ese traería la paz, si no que el fondo traería consigo una  tormenta

miércoles, 15 de febrero de 2012

Miedos

Miedo, que te cala los huesos con su aliento helado.
Un hondo vacío que crece en el estómago.
Creando un eco semejante al murmullo de una mariposa en una cueva.
Un color pálido, como la cara de la luna, se me aparece entre los espejos de mi alma.
Suave, etérea, delicada, frágil, pero persistente.

domingo, 12 de febrero de 2012

Cuando los fantasmas regresan


Giraba y giraba, notando como los gritos querían escapar por su garganta y despojarse de las entrañas. Poco a poco luchaba, intentando sobrevivir, pero se sentía inútil.
Agazapada en la esquina más cercana, aterrada y con lágrimas en los ojos, la magia no la encontró  y no la volvió invisible. A simple vista todo parecía un juego, de mal gusto, pero un juego. El escondite, pero con dolor; ella se escondía y él la encontraba, la arañaba y la apretaba contra su pecho buscando un beso. Besos, mordiscos, heridas, y sangre. Ese era el premio del juego.
Giraban y giraban los pensamientos en su cabeza. El olor a alcohol le trastornaba el cerebro, ya no podía gritar más, ya no quería luchar, sentía que él iba a acabar con ella de una forma u otra. Entonces fue perdiendo el sentido. A su vez, él la tocaba y la empujaba contra los camiones de la calle, dejando surcos de sangre por los escondidos recovecos de su piel.
Los ojos cada vez se le tornaban más, notando únicamente su olor,
 antiséptico, repugnante; y sus manos, hurgando en su cuerpo. 

domingo, 5 de febrero de 2012

Don´t leave me

Nunca he temido a la muerte, supongo que mis ideas eran bien claras: "el día que llegue, llegará, es ley de vida".
Nunca he sentido ese fervor a desaparecer de pronto sin cumplir mis expectativas, sin dejar una huella en la historia, ni nada por el estilo, porque supongo que si las pocas personas que tienes al rededor te quieren, estarán marcadas por tu presencia toda la vida.

Ahora tengo miedo, tengo miedo a que esta sombra abra sus alas y te cubra con ellas.
Miedo a que tú no luches o no te de tiempo a luchar y, entonces, desaparezcas, alejándote de mi lado y dejándome sola.

jueves, 12 de enero de 2012

Fue un milagro lo que ví.

Me escapé de las camas con correas y me asomé a la terraza, apenas se movían mis huesos, pero aquel sol, tan potente y protector, supuso la mejor medicina que podían haber recibido mis venas.
alcé la vista y la posé en el otro ala del centro. El lugar donde las vidas entran y salen, vienen y van.
Fue en aquel lugar donde empecé a creer, donde mi cordura se aguzó, o como dicen otros, se perdió.

Una mujer iba tumbada en una camilla mientras que atravesaban el patio. Tuve una extraña sensación, quizás porque no andaba muy bien, o porque veía como su aura se apagaba. De pronto me percaté de todo, estaba embarazada.
No lo dudé ni un momento, me colé entre los barrotes de la terraza y, deslizándome despacio por los pasillos, me escondí en el lugar donde iba a suceder todo.

Todo era un caos, instrumentos extraños por un lado, enfermeros corriendo por la habitación por otro, un marido casi más pálido que yo, exigiendo un médico especialista[...]
Los minutos pasaron y me parecieron horas, mi cuerpo menudo crujía y se quejaba pero le hice caso omísono y seguí observando. De pronto se escucharon unos pitidos, una alerta, varios gritos y, al segundo, un llanto.
A partir de ese momento mis ojos, grandes y desorbitados,vieron algo extraordinario. Aquel ser recién nacido era arropado por algo mágico mientras que su madre fallecía en el acto.
Al cabo de unos minutos, rompiendo ese silencio, se escuchó un leve murmullo: " Lástima que ella no pudiera ver a su hija"

Cuando volví a mi habitación, me acurruqué en el rincón de la ventana. Ellos no vieron lo que yo vi;muchos piensan que estoy más loca, otros tantos dicen que puede ser verdad, pero yo lo verifico con mi sangre: La mujer dio la vida por su hija, expiró su ultimo aliento por ella, pero no se fue, la arropó con sus brazos, la besó en su delicada cabeza, y la meció en sus brazos. Brazos delicados, brazos invisibles.

                                                                         Pero ella no se fue, se convirtió en su ángel de la guarda.

miércoles, 11 de enero de 2012

Rendirme entre sus brazos,
 besarle entre suspiros, 
acariciarle el pelo y,
 resbalar los dedos por su espalda.

Sentir su calor oprimiéndome el pecho,
 compartir besos repletos de sentimiento.