sábado, 28 de mayo de 2011

Sombras

Se desvaneció en el lavabo mientras que su madre pedía ayuda a las enfermeras.
Lo único que percibía eran las sombras que se adentraban en la habitación y el leve sonido que transmitía el suero al traspasar la vía intravenosa.
La sentaron en la silla de ruedas al mismo tiempo que sus ojos, enloquecidos por el pánico, se cerraban.
Los minutos siguientes fueron caóticos: médicos entraban y salían de la habitación con diferentes artilugios. Su madre, invadida por el miedo, preguntaba qué estaba pasando, pero de la boca de los médicos solo salían los nombres de los artilugios junto con una frase:"Vuelve, no te vayas, vuelve, abre los ojos". [...]

Yo estaba allí, en un ángulo apartado del campo de visión de los demás. No sabía qué hacer, podía elegir esa tranquilidad que se apoderaba de mis sentidos o volver, como tanto me imploraban. Entonces fue cuando la miré, vi la palidez que enmarcaba su rostro, la debilidad del "boom boom" de ese inquieto corazón...
Me acerqué a ella y despidiéndome de la esa nueva tranquilidad que tanto había deseado, regresé.

jueves, 12 de mayo de 2011


Solo es otro día más.
Un día en el que la verdad hace amistad con la realidad.
Solo es otro día más.
Un día en el que la lluvia hace acto de presencia, lluvia torrencial que se estrella murmurando susurros en la ventana. Susurros que dicen: " otro tú, otro yo, otro ahora".

jueves, 5 de mayo de 2011

¿Conoces el ritmo con el que bailan las lágrimas sobre tus mejillas?
Esa explosión de sentimientos tan similar a unos pasos de ballet: "punta, talón, punta, talón"...
La fuerza con la que se deslizan, dejando marcas brillantes, relucientes, bellas.
Esas marcas que poco a poco se van evaporando dejando solo el calor, un calor abrasador. Un calor que es capaz de trasmitirlo todo y a la vez no transmitir nada.
Entonces ese ritmo con el que bailan las lágrimas, tan sobrecogedor como la misma tristeza, como la misma agonía que te inunda en ese instante, termina por desvanecerse dejando solo el recuerdo de lo que hubo, de lo que pasó y pudo haber pasado.
 El baile terminó, los surcos se cerraron, las lágrimas se secaron, el baile terminó.

martes, 3 de mayo de 2011

Un día Meg se pasó minutos dando vueltas y vueltas con los brazos extendidos al aire. Los días sucesivos fueron de risas y despreocupación, días felices llenos de ganas de vivir y de volver a sentir nuevas sensaciones.

Hoy Meg se sienta en aquel fatídico rincón de su cama, donde ni la cobertura se atreve a adentrarse. El sitio perfecto para utilizar el verbo " esconder" en todos sus tiempos, de todas las maneras. Ahora Meg está recibiendo todas las nauseas de aquel día que tantas vueltas dio.
http://dondenosllevalavida.blogspot.com comienzan nuevas historias )