jueves, 28 de abril de 2011

Un sueño, una ilusión...
Recorrer esos jardincitos, subir apresuradamente las escaleras, descolgar del cuello la cámara de fotos, inmortalizar el momento. FELICIDAD.

sábado, 16 de abril de 2011

- ¿Has extendido alguna vez los brazos y dado vueltas y vueltas muy rápido? 
- Lo hace todos los días. 
- ¿Ah sí? Bueno pues así es el amor. Se te acelera el corazón, el mundo se te vuelve del revés pero, si no tienes cuidado, si no mantienes tus ojos fijos en algo inmóvil, puedes perder el equilibrio y dejar de ver lo que ocurre con la gente a tu alrededor. No te das cuenta de que estás a punto de caer. 


martes, 12 de abril de 2011

Y aunque sé que lo querrás, no puedo evitar acordarme de ti.


Tus ojos, tu cara, tu forma de hablar.
Busco tus fotos, tus recuerdos, y espero que no llegue ese momento de olvidar el primer amor.



(Otra vez mi vida está vacía, ya no tengo con quien compartir mi soledad)

miércoles, 6 de abril de 2011

Historietas sin sentido I

A causa de la lluvia se adentró furtivamente en la cafetería de al lado del centro nuevo de tatuajes.
Se sentó en el sillón más alejado del ventanal y pidió una infusión con anís.
-¿Nerviosa?- preguntó el camarero de ojos verdes
-Tú que crees, tráeme lo que te he pedido cuanto antes que tengo prisa- contestó cortante.

La chica sacó su teléfono móvil y repasó los últimos mensajes. Nada nuevo. Era de esperar.
Cuando se terminó la taza se dirigió al aseo para asegurarse de que todo estaba en orden.
-¿Preparada, forastera?- guiñó un ojo a su reflejo y le lanzó un beso.

El camarero la retuvo antes de que saliera por la puerta.
-¿No me dices adiós, hermanita?
Ella se dirigió para besarle, pero en vez de lo esperado le desaliñó el pelo.
Entró en el centro de tatuajes."Tatuajes y alfileres", qué original-pensó.
Le entregó el diseño al tatuador que había en el mostrador, semejante a un rabino y desapareció tras las cortinas de aquella escalofriante sala.
-Por fin...-pensó, y con un sobresalto a causa del primer pinchazo, cerró los ojos y apretando los labios, formó una pícara sonrisa.

lunes, 4 de abril de 2011

Cuando una mujer se nos mete en el corazón difícilmente se la puede desterrar de él. Es como la brizna de manzana que se introduce entre los dientes. Ni el recurso de arrancarla con un trozo de celofán de un paquete de cigarrillos da resultado.



(En todos los casos, se puede cambiar "mujer" por "hombre"...¿verdad?)