lunes, 29 de noviembre de 2010

Pierdo mi camino y enseguida tu me lo enseñas.
 No puedo llorar porque conozco esa debilidad en tus ojos.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Me dices te quiero, pero no me llamas, no me buscas, no me encuentras, no me conoces, no me entiendes, no me escuchas. 
Me dices te quiero, y te vas. 
Me dices te quiero, y vuelves, y me engañas, me prometes, me besas y me arrancas el alma. 
Me dices te quiero, pero sólo lo dices. 
Me dices te quiero, y yo te creo, te amo, te adoro, te odio. 
Me dices te quiero, pero me quieres porque soy débil, porque tienes el control sobre mí, porque cada vez que te odio y soy independiente vuelvo a ti, y entonces me odio a mí. 
Me dices te quiero, pero sólo lo dices. 
Entonces quiero sacarte de mi cabeza, de mi vida, de mi alma, de mi corazón, de mi piel, de mis días, de mis noches, de mis recuerdos, de todas las calles de esta ciudad, de mis decisiones, de mis lágrimas, de mis heridas, de mi sangre, de mis sonrisas, del frío, del tacto... 
Pero me dices te quiero, y me va la vida en ello. 
Me dices te quiero, y ya nunca más te creo.

martes, 23 de noviembre de 2010

Sólo quiero gritar y perder el control, perderme y encontrarme.
Viajar lejos, muy lejos.
Jugar con gafas nuevas y mirar al Sol.
Gritarle al viento y bailar al son de las nubes.
Correr lejos, muy lejos.
Saltar ríos, subir montañas, colocar una cinta en la cima, bajar rodando y correr lejos,
gritar, perder el control

domingo, 21 de noviembre de 2010

Hoy he tenido uno de esos días que tachas una y otra vez del calendario.
Antes de nada mencionar que sólo he podido conciliar el sueño durante una miserable hora, en la cual el estúpido despertador ha empezado a sonar estruendosamente.
Como la noche anterior me quedé estudiando para una prueba, decidí dejar la ducha para cuando despertara. Pues qué casualidad que cuando me meto en la ducha decidida, pensando que ya iba a llegar tarde, el agua no sale caliente, sino HELADA, ese helor que te congela las neuronas y hace que te palpiten las venas de las sienes.
Cuando consigo entrar en calor, recaigo en que el secador se había estropeado y el que tenía de repuesto se lo había prestado a mi compañera.
Me tuve que vestir con el pelo empapado, eso si, con un olor exquisito al nuevo champú de frutas del bosque.
Apenas me quedaban 10 minutos para el desayuno, así que decidí tomarme un café con leche calentito y llevarme una magdalena de chocolate por el camino al coche.
Como no, se puso a llover, y yo sin paraguas y con el pelo mojado.
El coche tardó en llegar aproximadamente 10 minutos, un buen día para elegir llegar tarde, si señor.
Al llegar a clase, tarde y empapada en agua, me dieron la noticia de que el examen que tanto me había preparado y el que tanto me había costado sacar a delante se había suspendido. Qué pasa, ¿que hoy el mundo se ha puesto de acuerdo para estar en mi contra o qué?
Pero no, esto es nada más que el principio.
A tercera hora nos pusieron un examen, que como no, había olvidado repasar.
A la hora del recreo me maldije una y otra vez al mirar mi mochila y darme cuenta de que con las prisas se me había olvidado traerme algo para saciar mi apetito.
El resto de las clases fueron como las habituales, aburridas pero distraídas, muy monótonas.
Al salir de clase fui derecha a la parada de autobús, no tenía ganas de hablar con nadie, ni saber nada de nadie.
Me puse el MP4 a todo volumen, me puse la capucha para protegerme de la lluvia.
Buscando en la mochila un euro, porque me había dejado el metrobús en casa, no me fijé en que un coche pasaba por el carril bus, mojándome completamente.
Cuando llegué a casa me cambié de ropa rápidamente, echando a lavar la sucia.
Calenté el plato de lentejas que me había dejado mi madre, (¿se me ha olvidado mencionar que no las soporto?) y me las comí, en parte agradecida de meter en el estómago algo caliente, aunque no del todo contenta.
Al terminar de comer, me tumbé en la cama para echarme una pequeña siestecita, pues aun no era ni mitad de semana y ya estaba muerta de cansancio.
A la media hora sonó el teléfono, se habían equivocado.
Volví a la cama para descansar al menos 5 minutitos más, me lo merecía después del fatídico día.
En vez de 5 minutos fueron 2 horas, y cuando desperté me cayeron encima muchas más tareas estresantes: ir a la tintorería a recoger la corbata que mi padre había manchado, comprar comida, echar la bonoloto semanal, ir al gimnasio, repasar el examen que habían suspendido hoy y que habían puesto para el día siguiente, hacer una traducción y preparar una presentación de PowerPoint.
Cuando terminé la mitad de las tareas la noche ya había entrado y con tanto ajetreo se me quitaron las ganas de cenar.
Ahora son las 4 de la mañana y no me puedo dormir, me pregunto porqué será.
(esta historia la escribí antes de hacer el blog, es algo inventado, un trozo de una pequeña historia que algún día puede que publique)

lunes, 15 de noviembre de 2010

NO ME TOQUES NO ME TOQUES NO ME TOQUES NO ME TOQUES...

no me vuelvas a tocar...
no me volváis a tocar


Por favor.


jueves, 11 de noviembre de 2010

Toto


A mi amor, que se ríe por las mañanas y bebe cafés bien cargados.
A mi amor, que es el señor de la parsimonia y el ganador al premio de hacer esperar.
A mi amor, que bromea con sus amigos y siempre sabe escucharles.
A mi amor, que sigue estando incluso presente cuando me olvido de él.
A mi amor, que me ha enseñado tanto y me ha demostrado lo que es hacerse mayor y a la vez permanecer siendo un niño.
A mi amor, que es la ola más preciosa y fuerte del mar que todavía debo navegar.
A mi amor, sincero, fuerte como una roca, sabio como un filósofo, tan hermoso como una estrella del cielo.
A mi amor, que ha sabido hacerme entender que la felicidad no llega un día por casualidad sino que es un deseo conquistado que hay que defender.

martes, 9 de noviembre de 2010

Estas imágenes
explican más 
de lo que podría 
expresar con palabras

jueves, 4 de noviembre de 2010

Uno de los 9 días

Como veréis ya he vuelto.
Todo ha sido muy lento y rápido a la vez. 15 días encerrada, sin apenas salir, salvo los permisos que tuve alguna tarde...
Se supone que fui al centro para recuperarme, y he de decir que no ha funcionado del todo, esto va poquito a poco, es una poción que tarde mucho tiempo en hacer efecto. 
Así pues voy a escribir uno de mis sentimientos y vivencias que por suerte o por desgracia he sufrido en mi piel.




Impotencia, esa es la palabra clave.
Cada uno solo, en una habitación, mientras que golpes y gritos retumban por toda la planta. Gritos cargados de insultos y gemidos. Gritos que se nos hacen insoportables.
De pronto se percibe otro sonido, voces distintas de la suya procedentes del pasillo.
Sonidos de walkes y de pasos apurados. 
Jimena se asoma al cristal de mi puerta y me dice por señas: " le van a atar".
Entonces todo cuadra, loqueros, van a la habitación de Marco.

Todas salimos a la puerta para investigar, pero diversas voces nos exigen que nos mantengamos al margen y que volvamos dentro.
Pasan las horas y los golpes y los gritos no cesan. Sigue siendo insoportable.
En un descuido de las enfermeras, Ángela y yo corremos hacia la pantalla que muestra la celda de Marco.
Le tienen atado como en las películas, o peor aun.
Muchos pensamientos circulan por mi cabeza, entre ellos :"Solo es un crío"
La impotencia y la lástima recorre cada milímetro de nuestro cuerpo.
Impotencia, si, esa es la palabra clave.