miércoles, 11 de agosto de 2010


Aquí fuera las estrellas se amontonan en el cielo como en un cuento de hadas. Incluso la luna parece sorprenderse.


Al acercarme al manzano voy pisando frutas caídas. Toco los surcos del tronco, intentando sentir como pasa una corriente de vida a través de mis dedos.


Gonzalo dice que los seres humamos estamos hechos de las cenizas nucleares de las estrellas muertas. Dice que cuando yo muera volveré a ser polvo, brillo, lluvia. Si eso es cierto, quiero que me entierren bajo este árbol. Sus raíces alcanzaran los blandos restos de mi cuerpo y me chuparán todo el líquido. Renaceré como flor de manzano. Caeré en primavera como confeti y me pegaré en los zapatos de mi familia. Me llevarán en los bolsillos, esparcirán mi seda sobre sus almohadas para dormir bien. ¿Qué sueños tendrán entonces?


Me estoy convirtiendo en un manzano, pero es un poco dificil.